Esta especie es de vital importancia en Tarifa y el resto del litoral Atlántico de la provincia de Cádiz, donde más de un millar de familias viven directamente de las almadrabas, arte de pesca en peligro de extinción por las pocas capturas de atún de los últimos años.
Esta semana se ha presentado en el Senado una moción por la que se instaba al Gobierno a tomar medidas oportunas ante la Unión Europea y la Comisión para la Conservación del Atún (ICCAT) contra la sobreexplotación del atún rojo en el Mediterráneo. El contenido instaba al Gobierno español a la declaración de una zona de especial protección para esta especie en las Islas Baleares, la disminución de las cuotas de capturas para adaptarlas al consejo científico, o el establecimiento de un periodo de veda durante la época de reproducción, entre otras medidas.
Xavier Pastor, Director Ejecutivo de Oceana para Europa, ha criticado la falta de compromiso de los Miembros de la Comisión de Medio Ambiente, Agricultura y Pesca de la Cámara alta. El director de Oceana ha declarado: “El Plan de Recuperación del atún rojo y las medidas que cada país ha adoptado en consecuencia no bastan para frenar el declive de la especie, y para dar la vuelta a la situación es necesaria la adopción de medidas drásticas y urgentes. Sin embargo, este hecho ha demostrado una vez más cuál es el compromiso real que existe con la conservación del atún rojo en el Mediterráneo”.
Se da la circunstancia de que desde hace más de 5 años colectivos como Oceana, Ecologistas en Acción, Greenpeace y la propia industria almadrabera han puesto la voz de alarma ante tan preocupante situación del stock de atún rojo, al límite del colapso. Desde las instituciones europeas se continúa sin hacer nada para poner freno a este problema, que pasaría por erradicar la pesca de atunes mediante el cerco, la principal esquilmadora de los bancos de atún en el mediterráneo, y una práctica muy común entre países de la UE como son Francia e Italia.